Por la tormenta autogestada, de camino a naufragar la Argentina

Días atrás, en su última conferencia de prensa, el Presidente Macri ensayó una especie de definición en sentido argumentativo para tratar de explicar el desastre que en términos económicos y sociales está atravesando nuestro país. Explicó que producto de una “tormenta” (factor aparentemente exógeno a su gobierno, producto de la volatilidad mundial) en los últimos meses se produjo una especie de desestabilización económica, la cual hoy los obliga a tomar – aún más – medidas tristemente de ajuste (vuelta al recetario del FMI).

¿Qué parte de su construcción argumentativa es cierta? Estamos en medio de una terrible tormenta. ¿Qué parte no lo es? Las razones: se busca tratar de culpar a factores externos y, por lo tanto, inmanejables e imprevisibles; cuando fueron sus propias definiciones políticas las que nos empujaron a esta instancia.

A continuación, repasamos algunos de los elementos constitutivos del presente escenario caótico y autogestado por Macri junto al mejor equipo de los últimos cincuenta años:

– Desfinanciaron las arcas del estado nacional resignando recursos tributarios en favor de los sectores concentrados (Agro y Mineras, las principales). Ahondaron el déficit fiscal.

– Nos sumergieron en un espiral de deuda externa para favorecer al sector financiero-usurero y sostener la fiesta que vive el capital especulativo en nuestro país con tasas por arriba del 40%. No se generaron mecanismos para el repago. La dependencia restrictiva al frente externo, sumado al monstruo de las LEBAC, convirtieron a la devaluación monetaria en un fenómeno ya crónico.

– Abrieron indiscriminadamente las importaciones y liberaron la fuga de capitales, complejizando el frente externo con un terrible déficit de la balanza comercial.

– Destruyeron la industria Nacional, congelaron el mercado interno e hicieron perder brutalmente la capacidad de consumo y poder adquisitivo de los argentinos. Tarifazos en los servicios públicos, paritarias con techo y despidos masivos de empleados en los sectores publicó y privado. Contrajeron la actividad económica y no logran evitar la suba de los precios (estanflación).

– Sometieron el delineamiento de la política económica argentina a los designios del FMI, perdiendo independencia económica y soberanía política.

¿Ahora nos vienen a hablar de una “tormenta pasajera“, fundamentada en factores exógenos a las definiciones que desde el propio estado vienen tomando a partir de diciembre de 2015, y que el futuro inmediato será mejor?

Claro, ya se vencieron las consignas comunicacionales de la “pesada herencia“, el “segundo semestre” y la “lluvia de inversiones” con las que ganaban tiempo y generaban expectativas positivas de mejorías futuras. Es tiempo de culpar a lo que nos viene dado negativamente desde el exterior. Total, los argentinos somos idiotas, dale…

En lo inmediato, van por un AJUSTE de 300 mil millones de pesos en el presupuesto nacional para el ejercicio 2019, queriendo trasladarlo a las provincias. Los Gobiernos provinciales, después del esfuerzo por hacer buena letra, tendrán que soportar territorialmente el recorte.

Ahora bien, ¿Hasta cuándo los sectores medios y bajos tenemos que seguir asumiendo el costo del desastre que estos incapaces crearon?

Lo que resta por definir es si se trata de un grupo de improvisados que subestimaron la administración de la cosa pública o de meros ejecutantes de un plan imperialista de  destrucción seguido por el necesario sometimiento. Por respeto a su inteligencia, tal vez un poco de ambos.

Gonzalo A. Ferro

Abogado (UCES). Tesista de la Lic. en Administración Pública (UNSAM). Profesor Universitario. Militante político.